Una persona sacrificó…

«UNA PERSONA SACRIFICÓ UN CERDO GORDO, ENCENDIÓ LA PARRILLA Y LE DIJO A SU HERMANO: «VE A LA CALLE Y LLAMA A NUESTROS SERES QUERIDOS Y VECINOS PARA COMPARTIR Y COMAN CON NOSOTROS …
SU HERMANO SALIÓ Y EMPEZÓ A GRITAR:
«¡GENTE, AYÚDENOS A APAGAR UN INCENDIO EN LA CASA DE MI HERMANO!»…
… POR UNOS MOMENTOS SALIÓ UN GRUPO DE PERSONAS Y EL RESTO ACTUÓ COMO SI NO HUBIERA ESCUCHADO.
LA GENTE QUE VENÍA COMÍA Y BEBÍA HASTA HINCHARSE.
EL HERMANO SE VOLVIÓ HACIA SU HERMANO ASOMBRADO Y LE DIJO: «LAS PERSONAS QUE VINIERON NO LAS CONOZCO Y NUNCA LAS HE VISTO ANTES, ENTONCES ¿DÓNDE ESTÁN NUESTROS SERES QUERIDOS Y COMPAÑEROS?»
EL HERMANO DIJO: “LOS QUE DEJARON SUS CASAS VINIERON A AYUDARNOS A APAGAR UN FUEGO EN NUESTRA CASA Y NO PARA LA FIESTA, PORQUE ESTOS SON LOS QUE MERECEN GENEROSIDAD Y HOSPITALIDAD”.
CONCLUSIÓN: A QUIEN NO ENCUENTRES A TU LADO EN UN MOMENTO DE ANGUSTIA, NO LO LLAMES AMIGO, HERMANO O AMANTE .. PORQUE ESE ES EL QUE SE RÍE DE TI EN TIEMPOS DE APURO, Y NO MERECE TU AMABILIDAD, GENEROSIDAD y ATENCIÓN».